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viernes, 4 de septiembre de 2015

El pecado del mundo

El pecado del mundo
¿Hay algo más hermoso que el amor? Con lo sencillo que es, y oye, mueve montañas, yo lo compararía con la parábola del grano de mostaza. Un poquito de amor, nada más que un poquito, y bastaría para solucionar los problemas del mundo; no habría guerras, ni hambre, ni miseria, ni desahucios, ni envidia, ni rencor… el egocentrismo hay que mandarlo de vacaciones permanentes, para toda la eternidad mientras que exista el universo. Este es el culpable de todos los males, el yo me lo merezco todo, yo soy el primero; llega a tal nivel que vemos esas noticias escalofriantes en los telediarios y no nos pasa nada, no se nos inmuta ni el más insignificante vello de nuestro cuerpo. Es como si estuviéramos inmunizados ante tanta barbaridad como se nos muestra en personas como nosotros que lo tratan peor que al animal más insignificante y cruel que nos podamos echar a la cara.

¡Ay el amor! ¿Dónde estás desconocido? ¿Dónde habitas que solo se te ve en diminutas brisas casi opacas? ¿Dónde, donde? ¿Dónde estás empatía? Recuerdo que mi padre me decía: “hijo mío, lo que a ti no te gusta que te hagan, tú no lo hagas” ¿Dónde estás caridad? Y el día del juicio final ¿Qué pasará? ¡Lo que hicisteis con uno de estos mis pequeños lo hicisteis conmigo! 

martes, 26 de mayo de 2015

¿En qué consiste reencarnar (volver a encarnar)? Por el padre Cristian Hernan Andrade

¿En qué consiste Reencarnar (volver a encarnar)?

La doctrina del Nuevo Testamento es incompatible con la reencarnación. Después de la muerte NO se regresa a otra vida en la tierra sino que pasamos enseguida al purgatorio que es un estado temporal pero no en esta tierra, o pasamos a nuestro destino definitivo que es el cielo o el infierno. Nuestro cuerpo volverá al polvo hasta el día de la resurrección cuando nuestro único cuerpo cobrará vida pero será glorificado.

En general, reencarnación es la creencia según la cual el alma, después de la muerte, se separa del cuerpo y toma otro cuerpo para continuar otra vida mortal. Según esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones. Un ser  humano, por ejemplo, podría volver a vivir en la tierra naciendo como un nuevo personaje. Una creencia reencarnacionista llamada “metempsicosis”, enseña que los grandes pecadores pueden reencarnarse en un animal o una planta. 

Posiblemente la creencia en la reencarnación comenzó al querer aplicar al ser humano el ciclo que observaban en la naturaleza: El sol y la luna aparecen y desaparecen. Igualmente las estaciones del año, el follaje, las flores y tantas otras cosas en la naturaleza tienen un ciclo. Así pensaron que el ser humano moría pero regresaba otra vez en otro cuerpo. 
La reencarnación es también fruto del deseo humano de darle explicación a las diferencias de inteligencia, salud, talentos, fortuna, etc. que existen entre seres humanos. Según la doctrina de la reencarnación estas diferencias serían culpa o mérito por el comportamiento en vidas anteriores. Por lo tanto se le culpa a los pobres, los enfermos y los desdichados por su condición desdichada y no se hace nada por ellos porque están pagando su culpa. El Evangelio, por el contrario nos revela que Dios se hizo hombre en pobreza En los pobres encontramos al mismo Cristo. Para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento>>.

El hombre no debe inventarse "respuestas" para lo que no puede entender. "San Antonio el Grande, el célebre abad egipcio, meditaba en el desierto: ¿Por qué algunos mueren tras una vida corta mientras que otros llegan a una envidiable vejez? ¿Por qué algunos son pobres y otros ricos? ¿Por qué los injustos se enriquecen y los justos pasan necesidad? Entonces oyó una voz que le respondía: "Antonio, Antonio, ocúpate de ti mismo, pues eso pertenece al juicio de Dios y a ti nada te aprovecha saberlo".(Testimonios y Enseñanzas de los Padres del Desierto, C. Tescaroli). Publicado en la revista: Tierra Santa. Mayo-Junio 2002. Jerusalén. Número 756.

La reencarnación está vinculada al concepto del "Karma", según el cual cada uno paga por su buen o mal comportamiento en sus próximas reencarnaciones. El alma de quien tenga un buen karma "transmigrará" encarnándose en un ser superior, quién tenga un mal karma encarnará como un ser inferior, ya sea, por ejemplo una vaca o una cucaracha.  En las sucesivas reencarnaciones el alma podría evolucionar hacia la perfección hasta convertirse en espíritu puro que no necesita más reencarnaciones. Entonces se sumerge para siempre en la eternidad.
Los proponentes de la reencarnación creen que el alma es eterna pero no la persona. El alma habita en un cuerpo y cuando este se gasta se consigue otro. El alma no es individual sino que forma parte de "Dios" o "Brama". El objetivo en los ciclos de reencarnaciones es pagar culpas de vidas anteriores y purificar el alma del mal hasta llegar a la "iluminación", lo cual le hace posible quedar absorta en el "todo",  el "alma mundial". Conocerse como parte de ese "todo" es señal de iluminación.

¿Dónde se origina?

La creencia en la reencarnación comienza en la India en el siglo VII a.C. Eso significa que no es tan antigua como la fe de los judíos o de los sumerios, egipcios, persas y chinos. Ninguno de estos creía en la reencarnación y por eso edificaron magníficas tumbas.
El Budismo apareció en la India, en el siglo V a.C. y adoptó la creencia en la reencarnación. Mas tarde pasó a Grecia y Roma. Algunas religiones también adoptaron esta explicación humana a los problemas que no podían entender. Tuvo adeptos entre algunos filósofos griegos. En nuestros tiempos se encuentra entre las enseñanzas de las sociedades teosóficas, los gurús indios, los psíquicos y el movimiento de la nueva era por el cual se han importado muchas creencias orientales.


Diferencias principales entre la doctrina cristiana y la reencarnación 

Es alarmante que según algunas encuestas (AD 2004), el 34% de los católicos dicen creer en la reencarnación. Estos no se han enterado que hay diferencias fundamentales entre la revelación cristiana y la reencarnación.
§  La Resurrección. La fe cristiana se fundamenta en la resurrección de Jesucristo.  Nuestros cuerpos no serán ni reciclados ni aniquilados. El alma no pierde su identidad absorbiéndose en el cosmos. El destino final del hombre es la resurrección para el gozo de la vida con Dios para siempre en el cielo o la pena eterna de la separación de Dios en el infierno. La resurrección es muy superior a la reencarnación. Es cierto que algunas religiones narran sobre dioses que mueren y resucitan pero solo el cristianismo habla de un cuerpo gloriosamente resucitado y del poder para compartir esta nueva vida con otros. Los judíos no esperaban un Mesías que muriera y resucitara. Algunos tenían la esperanza de resucitar, pero no con cuerpos gloriosos sino en una resurrección análoga a la de Lázaro (Cf. Is. 26:19; Ez. 37:10; Dn 12:2).    Algunas filosofías y religiones han creído en la reencarnación o en la inmortalidad del alma apartada del cuerpo. Pero la fe en la resurrección solo se encuentra entre los cristianos.  (Más sobre la resurrección).

§  La naturaleza de Dios. El Dios de la revelación judeo-cristiana es personal, mientras que en la reencarnación se le percibe como algo impersonal, el Todo Cósmico de las religiones orientales.
§  El amor.  Un Dios impersonal no ama, no es Padre, entonces los hombres no  somos hermanos. Según los proponentes de la reencarnación los pobres son culpables de su miseria por males que hicieron en otras vidas. Como están pagando el karma, no se les debe ayudar.  Son una casta baja.  Jesucristo no solo nos enseña el amor a los pobres sino que el mismo se hizo pobre para darnos ejemplo.   
§  La victoria sobre el mal. El mal no es vencido por cada individuo expiando sus pecados por medio de transmigraciones a otras formas de vida. Los cristianos creemos que  Jesucristo pagó por nuestros pecados en la cruz y solo en El tenemos salvación. Nosotros cooperamos con nuestros sacrificios pero la salvación es un don.
§  La iluminación. Lo que constituye "iluminación"  para los cristianos es muy diferente al concepto reencarnacionista: Esta se consigue al conocer a Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y recibiendo el Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad enviado por el Padre y Jesucristo. 
§  El Tiempo. El concepto judeo-cristiano del tiempo y de la relación de Dios con el tiempo es totalmente diferente.  El tiempo para el cristiano no es un ciclo sin fin. Es lineal, teniendo un principio y un fin. Dios es el creador y Señor del tiempo.  Jesús es el "Alfa y Omega", principio y fin del tiempo. El hombre tiene un propósito que cumplir en el tiempo que tiene, según la voluntad de Dios. El Génesis nos habla del principio del tiempo. El Apocalipsis, del fin del tiempo: la segunda venida del Señor.  Después ya no habrá tiempo sino la eternidad, vivida en el cielo o en el infierno.
§  La Eternidad. Los cristianos no creemos que los hombres sean diluidos en el cosmos impersonal. Todo lo bueno se unirá en Cristo y será presentado al Padre "Que Dios sea todo en todos" (I Cor 15:28) pero nuestra individualidad, nuestra persona no se perderá jamás. Podríamos imaginarnos a los santos en el cielo como un precioso campo de flores. Al mismo tiempo cada flor es individual y preciosa en si misma.  Los redimidos por Cristo encontrarán su identidad plenamente en el cielo. Serán sanados y elevados a la plenitud de su ser.  Los santos están unidos por el amor y al mismo tiempo cada uno es precioso. 
El evangelio del amor y del perdón sobrepasa en grande la enseñanza cruel de la reencarnación con sus ciclos y karmas.  Dios tanto amó al mundo que envió a Su único Hijo para que el que crea en El tenga vida eterna. 


El Antiguo Testamento desconoce la reencarnación

Algunos malinterpretan la Biblia y dicen que apoya la reencarnación.

La religión judía por mucho tiempo no tuvo una clara doctrina sobre lo que ocurre después de la muerte pero ciertamente no enseñaba la reencarnación ya que esa creencia surge mucho mas tarde y es incompatible con la revelación que los judíos habían recibido de Dios.
El Salmo 39, 14: “Señor, no me mires con enojo, para que pueda alegrarme, antes de que me vaya y ya no exista más” (v.14). 

Job le dice a Dios: “Apártate de mí. Así podré sonreír un poco, antes de que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras” (Job 10,21-22). 

Sabiduría16,14: “El hombre, en su maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al espíritu que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte’’  

2 Samuel 14,14. “Todos tenemos que morir, y seremos como agua derramada que ya no puede recogerse”  

2 Samuel 12,22-23. “Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba. Pero ahora que está muerto ¿para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver? Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí” 

Aproximadamente 200 años a. C. se introdujo en el judaísmo la fe en la resurrección, doctrina incompatible con la reencarnación. 

La doctrina de la resurrección enseña que después de la muerte la persona vive pero no en la tierra sino con Dios en la eternidad. Aparece por primera vez en Daniel 12,2: “La multitud de los que duermen en la tumba se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la vergüenza y el horror eterno”
Aparece por segunda vez en 2 Mac 7,9.  El rey Antíoco IV de Siria quiere obligar a siete hermanos fieles a la ley judía, por medio de tortura, a abandonar su fe. Al morir el segundo dijo al rey: “Tú nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros nos resucitará a una vida eterna” .  El séptimo al morir dijo: “Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, gozan ahora de la vida eterna” (2 Mac 7,36). 

El Nuevo Testamento

La doctrina del Nuevo Testamento es incompatible con la reencarnación. Después de la muerte NO se regresa a otra vida en la tierra sino que pasamos enseguida al purgatorio que es un estado temporal pero no en esta tierra, o pasamos a nuestro destino definitivo que es el cielo o el infierno.  Nuestro cuerpo volverá al polvo hasta el día de la resurrección cuando nuestro único cuerpo cobrará vida pero será glorificado.

La parábola del rico Epulón (Lc 16,19.31): Lázaro después de la muerte va inmediatamente al cielo. El rico muere y va inmediatamente al infierno. El versículo 25 revela que el rico pagará por su mala conducta, no reencarnándose, sino en el infierno para siempre, del cual no puede pasar al otro lado ni volver a la tierra. 
El buen ladrón desde la cruz pidió a Jesús: “acuérdate de mí cuando vayas a tu reino”. Jesús le responde: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43).  El buen ladrón no regresó a la tierra para pagar su "karma" por ser ladrón.  Fue directo al cielo "hoy mismo" por el perdón recibido de Jesús.
Filipenses 1,23-24: “Me siento apremiado por los dos lados. Por una parte, quisiera morir para estar ya con Cristo. Pero por otra, es más necesario para ustedes que yo me quede aún en este mundo” Obviamente Pablo sabía que al morir no regresaría con otra vida al mundo sino que estaría definitivamente "con Cristo". 

1 Cor 15,42.44. “En la resurrección de los muertos, se entierra un cuerpo corruptible y resucita uno incorruptible, se entierra un cuerpo humillado y resucita uno glorioso, se entierra un cuerpo débil y resucita uno fuerte, se entierra un cuerpo material y resucita uno espiritual"

Hebreos 9,27 sintetiza la enseñanza de las Escrituras al respecto:"está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio"
Uno de los pasajes bíblicos en que pretenden encontrar la reencarnación es Mateo 11,14: "Y, si queréis admitirlo, él (Juan Bautista) es Elías, el que iba a venir."  Jesús habla aquí de que el espíritu profético de Elías (no su cuerpo ni su alma) continúa en San Juan Bautista. Que se refiere al espíritu profético y no al cuerpo físico de Elías se deduce de Lucas 1,17 "e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto." 

Además, el mismo San Juan Bautista negó explícitamente ser Elías:

"Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy.» - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.»" -Jn 1,21
Para entender el sentido bíblico pongo un ejemplo: Si nosotros decimos de una niña: "tiene los ojos de su madre", todos entienden que no se trata de un trasplante de ojos. No se trata de la reencarnación de los ojos de la madre en la niña. Solo estamos diciendo que los ojos de madre e hija se parecen mucho. 


jueves, 14 de mayo de 2015

Agua pasada no mueve molinos


Agua pasada no mueve molinos 
Vivimos marcados por el tiempo, y al compás de él, en un mundo en el que lo que prima es el ego y el yo me lo merezco todo. Antes de todo esto, hemos tenido nuestros tiempos y no le hemos dado importancia alguna por ser algo natural y dentro de los cánones establecidos dentro de la naturaleza en sí. Es ahora cuando decimos aquello de ¿por qué no me pasa aquello  que antes me pasaba? No tomamos la importancia debida a las cosas propias de la edad y después la echamos de menos. Esto sucede en muchas cosas y momentos de la vida cuando, la mayoría de ellas, ya no tienen solución. Hay que vivir el presente y disfrutar de él de tal manera que cuando llegue el momento podamos decir: “ya lo viví” y ahora me toca otro ciclo de la vida que tengo que saber aprovechar porque llegará otro momento de mi vida en que me pregunte por el presente que después será pasado. Parece un trabalenguas pero no lo es. Vivimos con la mente puesta en el futuro sin vivir el ahora pensando que eso es lo que nos haría felices y luchamos por ello hasta la extenuada. Y yo me pregunto ¿merece la pena fijarnos en el futuro y no vivir el presente? Así nos va, pues somos esclavos de nuestro porvenir, que lo mismo viene que no viene, y dejamos pasar lo más hermoso de nuestras vidas “el presente” que no hay que vivirlo con grandes acontecimientos sino con pequeños detalles: un te quiero, un beso, una acaricia, una sonrisa, un buen apretón de manos, un abrazo… cosas pequeñas pero de gran magnitud espiritual.       

viernes, 17 de abril de 2015

Amor callejero

El amor es solo amor y nada más que amor, pero mueve montañas y sobre todo corazones. Ningún amor suplanta a otro, el hombre tiene tantos rincones en su corazón que es capaz de almacenar y tener mucho espacio para poder amar y amar de veras. Cuando desaparece uno de esos amores queda un hueco tan vacío que es imposible de llenar con otra persona, pero sí coge otra persona, no en ese hueco sino en otro, por el cual puede sentir tanto amor como por el que se quedó vacío. Cada hombre es como es y eso es maravilloso, pues ahí está la riqueza del ser humano, por lo cual todos ocupan, en las colmenas de nuestros corazones, ese vano tan importante para todos nosotros. Ay de aquellos que no tengan gran parte de sus huecos pillados con personas a las que querer, con personas que te quieren, por las que merece la pena vivir para dar cuentas a Dios de la medida de nuestro amor; solo se ve el que solo quiera estar. La comunicación, el afecto, la complicidad, el amor, el respeto, la tolerancia, la humildad, la escucha, la mirada puesta en los ojos del otro, las manos cogidas en los más necesitados, estar en acto de servicio… esto, entre otras cosas, es el amor, llenar nuestros corazones, no solo con nuestros prójimos, sino, y, también, con las obras  

viernes, 13 de marzo de 2015

Nacemos aprendiendo y morimos sin saber nada.

Nacemos aprendiendo y morimos sin saber nada. 

Los primeros días de nuestra vida la dedicamos a observar todo lo que está a nuestro alrededor y estamos viendo por primera vez y como algo desconocido nos acostumbramos a ello y lo tomamos como algo nuestro, dentro de nuestro corazón y de nuestra mente, pues es lo que tenemos a nuestro alcance por ser la primicia de nuestro sentido de  la vista, el tacto, olor y en algunos de los casos, sabor y audición. Estamos a gusto porque nos hemos hecho a todo ello y no podemos pasar sin esto que nos hace bien. Esto también se extiende a la familia, aunque en hoy día, parece ser que esto de la familia no se lleva mucho y lo suyo es la división, el egocentrismo… donde hay una familia sólida hay amor, unión, empatía y todo lo bueno que debe haber dentro de este núcleo. Nuestros padres son lo primero y lo más grande, seguido de nuestros hermanos, abuelos y demás familia; aunque hay abuelos que se hacen de tanto amor que para los nietos es una gran duda ya que no saben si quieren más a los padres o a los abuelos, esto lo he podido observar en mis hijos.
Luego vienen los golpes fuertes de la vida, los abuelos desaparecen de nuestras vidas y nos tenemos que hacer a sus ausencias y lo echamos de menos, vienen, por primera vez a nuestras vidas, la melancolía y recuerdos de alguien muy querido que de sopetón se nos ha ido para siempre a otro lugar. Intentamos seguir para adelante pero algo en nuestro interior nos dice que echamos mucho de menos a esos viejitos que nos dieron todo su amor y cariño. Después nos falta otra persona querida, de esas que nos dejan, también, una cicatriz muy profunda y muy dura de sobrellevar y seguimos caminando con nuestro corazón dañado y lleno de tristeza y melancolía. Dios mío, como se echa de menos a esas personas que lo dieron todo por nosotros y que ahora no están a nuestro lado; como recordamos esos momentos de alegría y gozo mientras estábamos todos juntos. Esto donde más se nota es las fiestas de familia. Pero aquí no acaba la cosa y seguimos perdiendo a seres queridos. Hasta tres veces he visto rota, por la muerte, mi familia y esto duele. Pierdes tu hogar, pues ya no es el mismo, pierdes la alegría de vivir, pierdes esos momentos de felicidad que ellos te dieron y solo ganas en tristeza y nostalgia.
Solo la persona que no está cerca de Dios se desespera ante tanta pérdida y lo digo por experiencia pues cuando estuve alejado de Él me vinieron todas las desdichas y sufrimientos ya que pensaba que me  lo merecía todo y ¿por qué me pasaba esto o aquello? No lo entendía ni lo asimilaba. Solo con Dios a nuestro lado podemos hacer frente a tan enormes ausencias y pensar siempre en los que quedan a nuestro alrededor haciéndolos felices con nuestra alegría y sonrisa ya que ellos también pasarán por todo esto.
Yo pienso que la muerte de un hijo es la más desesperante y espantosa. Tu esposa se puede morir y tu casarte con otra mujer, pero la muerte de un hijo no se suplanta con nadie ni con nada; ese hueco no lo tapa nada más que la fe  y creencia en Dios nuestro Señor.

Seamos felices con lo que tenemos y con quien tenemos, pues algún día, ellos también nos faltarán o nosotros a ellos y en este último caso, dejarle unos buenos recuerdos de nosotros mismos y ejemplo a seguir. Y recordar siempre que sin Jesucristo somos unos desgraciados y errantes sin rumbo por la vida. Seamos pues fieles seguidores de Él y misionemos su Santa Palabra con los hechos también.       

martes, 17 de febrero de 2015

Nosotros y la Cuaresma

Nosotros y la Cuaresma
La cuaresma es tiempo de espera, de limosna y de preparación, nos hace recordar  los cuarenta días que Jesús estuvo en el desierto, después de ser bautizado por su primo san Juan Bautista. ¡Cuarenta días! y nosotros solo hacemos la abstinencia de los viernes, miércoles de ceniza y Viernes Santo de ayuno y no somos capaces de llevarlo a buen término. Él dio la vida por nosotros y no somos capaces de hacer lo más mínimo siquiera por agradecimiento y por Comunión con el Todopoderoso nuestro Redentor. Para algunos es demasiado esfuerzo o es algo que está pasado de moda, como si el ser seguidor de Cristo fuera cosa de modas ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se ha olvidado a Jesús, a la Santísima Trinidad? ¿Esto es lo progre? No lo entiendo como otras muchas cosas que pasan y no llego a captarlas.
Algunos nos tratan de hipócritas, a los seguidores de Cristo, y no les faltan razones; no puede ser que yo esté predicando a los cuatro vientos que hay que vivir la cuaresma y luego me ponga morado de buenos chuletones un Viernes Santo. No puede ser que yo critique a las personas que hacen vida de matrimonio sin estar casadas por la Iglesia y yo esté conviviendo con una mujer que no es mi esposa, no puede ser… Tenemos que cundir con nuestros ejemplos, pues solo así se puede hacer Iglesia. Tenemos que ser conscientes y consecuentes con lo que decimos. Me hace mucho daño a los oídos cuando oigo este insulto hacia nosotros los cristianos pero es algo que nos hemos ganado muy a pulso y así no hacemos Iglesia sino todo lo contrario, la destruimos, la hacemos picadillo. Como el Hijo del Hombre dijo “quien esté libre de pecado que tire la primera la piedra” La Iglesia está formada por pecadores, sólo Jesús, que es la Cabeza de la Iglesia, no es pecador ¿Por qué criticamos a los demás y luego hacemos lo que para nuestros ojos, hacia los demás, es abominable? ¿Por qué vemos la paja en ojo ajeno y no vemos la viga en los nuestros? ¿Por qué nos creemos los mejores y menospreciamos a los que no son como nosotros? Ya está bien de tanto fariseísmo, de tanta hipocresía, de tanto egocentrismo, de tanto estar vestidos con pieles de ovejas y por dentro ser lobos sanguinarios… Ya está bien.
Cerramos las puertas a la nueva generación, no le dejamos hablar ni dar su opinión y aburridos se marchan. Tenemos que llamar a la juventud y tenemos que hacerlo no formando en la Misa un folclore, pues la Misa es lo que es y no un escenario de títeres y actores o payasos; tenemos que llamarlos con actividades que le llamen la atención. Hay muchos jóvenes deseosos de ayudar a los demás, jóvenes de muy buen corazón que se van a las ONG para brindar su granito de arena; esa es la juventud que nos tenemos que ganar y la que hay que abrirles las puertas. Me da mucha pena cuando veo en la Misa a personas de una media de sesenta años o más. Le estamos cerrando nuestro corazón, las puertas y su salvación, ha esto no hay derecho, no estamos obrando como Dios manda y luego bien que nos quejamos; ni comemos ni dejamos comer.

Hermanos, Dios quiera que esta Cuaresma nos revista, de verdad, de ese hombre nuevo que todos deseamos y demos riendas sueltas, pero controladas, a todo tipo de personas ya sea por su edad, raza o color de piel. Todos somos iguales ante los ojos de Dios, nadie es más que nadie. Tenemos que revestirnos de humildad y solo así conseguir todo lo que hemos perdido. La Iglesia no es de unos cuantos, es de todos y todos somos Iglesia.      

viernes, 13 de febrero de 2015

Unos para otras, otras para unos

Unos para otras, otras para unos
¿Cuántos momentos de felicidad pasan por nuestra vida? ¿Cuántos de amargura? ¿De cuáles nos acordamos más? Los trenes de la felicidad que pasan por nuestra puerta lo tomamos como un derecho y fácilmente se nos olvida a no ser que sean extremadamente felices. Los otros nos dejan más huella porque, las mayorías de las veces, decimos aquello de: “¿por qué a mí, por qué yo?” vivimos en un mundo en el que nos sentimos, o nos hacen sentir, como que tenemos derecho a todo, que todo es fácil, y las obligaciones son para otros.
Los trenes de la felicidad deberíamos de estrujarlos al máximo y disfrutarlo en toda sus inmensidades, por muy pequeños que sean. Las pequeñas cosas son las que llenan una vida, las que verdaderamente nos hacen felices; muchos pequeños detalles todos los días sin dejar de decirle a la gente que queremos lo mucho que los amamos y, por qué no, llénalos de besos y muestras de cariño; pero eso sí, todos los días sin pasar uno. Los grandes acontecimientos nos hacen felices en ese momento pero si solo tenemos esos, nuestras vidas están vanas, vacías de contenido, somos los más infelices de la tierra.

Solo viviendo los pequeños pero muy frecuentes detalles podemos recibir de cara a los de amargura. Pero siempre acompañados de nuestros seres más queridos. Nosotros, por sí solos, no tenemos la fuerza suficiente. Esta vida está para que la mujer sea muleta del hombre y el hombre muleta de la mujer. En definitiva uno es complemento del otro; aquí no hay uno más que el otro, no, los dos iguales y complementarios.   

domingo, 4 de enero de 2015

La fidelidad

El amor, los sentimientos y de la fidelidad ¿Qué me contáis?
Dentro del matrimonio la fidelidad, para mí, lo es todo; tener la seguridad de que tu cónyuge, desde que te casaste, los únicos labios que besan son los tuyos, eso no tiene precio.
En el mundo en el que vivimos esto parece ser que no tiene importancia, y, sí que la tiene, porque detrás de la fidelidad van otros valores como son: el respeto, la complicidad, la empatía, el servicio mutuo, el pensar más en ella o él que uno mismo… en definitiva en amarse cada vez más y llevar una vida como Dios manda.
A mí me da una gran alegría cuando veo a una pareja o matrimonio cogidos de la mano y con una cierta sonrisa en sus mejillas. Qué lindo sería si todos los matrimonios fuesen de esta manera. Y yo me pregunto ¿Qué está pasando para que haya tantas vidas rotas (sentimentalmente) por este motivo? ¿Será aquello de “son mis derechos”?
Ni lo que era antes, ni lo que es ahora; tan difícil es coger el camino del medio. Son dos días y medio, con pasado mañana, lo que estamos en este mundo ¿Por qué lo complicamos tanto o nos lo complican?...

Los sentimientos

Los sentimientos no son buenos ni malos, solo son sentimientos y hay que respetarlos, otra cosa es que se compartan. En algunas ocasiones nuestros gestos y expresiones no tienen nada que ver con lo que verdaderamente sentimos, con lo que nuestra alma ansía. Tan solo una persona, a lo sumo dos, sabe lo que de verdad queremos. Yo me pregunto ¿merece la pena vivir así, en lo secreto? ¿Qué conseguimos con esto? ¿Por qué no le faltan hombres y mujeres en el programa de canal sur de Juan y Medio? Y muchos dicen: pues anda yo no sabía que este o esta, estaba buscando pareja. Pongo este ejemplo como si pusiera otro, es para que me entendáis. Vosotros ¿Qué decís? ¿Somos consecuentes con todo lo que decimos?

El amor

Vamos a ver que opináis sobre el amor. 




Para mí, el amor es darse por completo a nuestros prójimos, desprendernos por completo de nosotros mismos y entregarnos a los demás sin pedirles nada a cambio. Sólo por amor. La muestra más hermosa de amor la tenemos en Cristo Jesús, que dio su vida por nosotros
¿Qué opináis vosotros sobre el amor?

sábado, 3 de enero de 2015

Menudencias inadvertidas de la misa conciliar. ¿Menudencias...?

Menudencias inadvertidas de la misa conciliar. ¿Menudencias...?
Hace unos pocos días oí en una misa del rito ordinario el evangelio siguiente:
«Al partir Jesús de allí le siguieron dos ciegos que a gritos decían: Compadécete de nosotros, hijo de David. Cuando llegó a la casa, se le presentaron los ciegos, y les dice Jesús: ¿Creéis vosotros que puedo hacer eso? Dícenle: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Según vuestra fe, hágase así con vosotros. Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les dio órdenes terminantes, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. Más ellos, esparcieron su fama por toda aquella tierra.» Mt 9, 27-31.
Este texto me hizo pensar en las derivas y atajos a ninguna parte con que se interpreta el nuevo ecumenismo y la nueva evangelización. No cito "La Nueva Evangelización" de los documentos oficiales sino la de la realidad pastoral practicada mucho antes de su publicación y en sentido contrario a su texto. Entiéndase el gran timo de que la ley sea para el archivo mientras sus "delincuentes" campan libremente. Los viejos apóstoles -¡católicos!- de esta herejía, ya fueron conocidos en la España del Frente Popular. Su propuesta era así de sencilla: una religión global válida en su multiplicidad de credos, todos salvadores. Pero el Frente Popular no tenía mimbres para la proeza de unir a sus líderes en Asís para imaginarse algún día regidores "democráticos" de algo parecido a un Mercado Común de las religiones.
Algunos "hermeneutas" aventureros olvidan que nuestra religión se llama cristianismo; que su característica es la de creer en Jesucristo, Dios y hombre, y en su evangelio. Condición para ser herederos y recipiendarios del Reino de Dios. Quien no cree en Jesucristo no es cristiano. Tampoco lo es el misionero que cree servir a la Iglesia pero practica y predica unos humanitarismos sin Cristo. La caridad sin Caridad no sirve para nada, es siembra estéril; ensalza al enviado benefactor sin dar idea de Quién es el que le envía, verdadero acreedor de toda gratitud.
« En esto se conoce el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesús como Cristo venido en carne, es de Dios; y todo el que rompe la unidad con Jesús, no es de Dios; éste es el espíritu del anticristo, el cual habéis oído que viene, y ahora está en el mundo. » (1 Jn 4, 2 y ss)
«Porque muchos seductores han salido al mundo: los que no confiesan a Jesús como Mesías venido en carne. Esta gente es el seductor y el anticristo. » (2 Jn 7)
«Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina no le recibáis en casa ni le saludéis; porque el que le saluda entra en comunión con sus malas obras. (2 Jn 10-11) »
Pero todos aquellos que se sienten atraídos por Jesús de Nazaret y vislumbran el valor de su nombre sobre todo nombre, sí que tienen potestad de ser hijos de Dios; los cuales no de la sangre (raza o nación), ni de la voluntad de la carne (los descendientes), ni de la voluntad del hombre (el Estado, el poder), sino de Dios nacen. Él, sólo, Jesucristo, es la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. (Jn 1, 1-18)
Por tanto, en contrario, los que se distinguen por su empecinamiento de no creerle, de no seguirle, de no interesarse por conocerle y amarle más que a la propia vida, no son coherentes al reclamar derechos hacia sus promesas. No, no les valdrá pertenecer a una secta simoníaca, oficina de empleos, club de negocios bajo la carátula religiosa; no les valdrá sentirse arropados gregariamente por contagio del engaño que les acomoda, incapaces de responder como los ciegos de la lectura.
Creo que el Reino de los Cielos es nuestro sólo en correspondencia con cuanto nosotros queramos ser sus súbditos. Como los dos ciegos, porque le reconocieron Señor y le llamaron Hijo de David. Inteligencia que el mismo Jesús refrenda al no dar sus gracias y dones a todos indiscriminadamente, que podía haberlo hecho, sino a quienes también le reconocen Señor e Hijo de David, asombrados ante las pruebas de su poder sobre la naturaleza: "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y los pobres (de Yahveh) evangelizados". (Mt 11,3)
El evangelio que abre este post me manifiesta el verdadero sentido de nuestra fe. De la honradez de nuestros sacerdotes y misioneros, del esplendor histórico de la Iglesia. Musulmanes, budistas, judíos, animistas, herejes de ayer y de hoy, lobbies y sectarios de fuera y de dentro de la estructura eclesial...: ¿Barruntáis que Jesucristo pudiera ser Dios mismo hecho hombre? Venid, pues, y enmendad vuestros despistes, que también sois destinatarios de sus promesas, compañeros de los ángeles, hechos como ellos para vivir siempre. O, por el contrario, ¿os empecináis en no creer en el Cristo del Credo Católico? Pues, entonces, es imposible ese utópico ecumenismo; os están engañando.
La protestantización de la misa fue obligada por el plan de globalización con el que destruir toda religión, en especial la nuestra. Así, a través del Novus Ordo - marcadamente en su versión vernácula - se nos indujo la idea de que la sangre derramada por Cristo en su pasión y en su cruz, en lugar de ser beneficio "pro multis", esto es, para la elemental limitación de los que le creen y le aman, ahora, en apoteosis de loco buenismo, hemos de entender sea para todo nacido de mujer, sin distinción de conocimiento e incluyendo a los que en su terquedad sigan despreciándole.
Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Es una verdad palmaria, obvia. Esa es en Dios la intención antecedente. Pero al rechazar su llamada, la realidad consecuente ya no se corresponde con todos sino con el número necesariamente limitado de muchos. Está claro ¿verdad? Pues hay multitud de supuestos cristianos que no lo entienden.
Volvamos a los dos ciegos. Jesús, como en tantos otros casos, exige a sus beneficiados que confiesen creer en Él. (Quizás el mayor argumento se encuentre en la parábola del insolente invitado a las bodas, declaración que hace temblar al más pintado.) Y justo aquellos ciegos así le creen, ya en su insistente detalle de llamarle Hijo de David. Subrayo que el título de Hijo de David lo aplicaban los judíos coetáneos de Jesús para referirse a su esperado Mesías, fundándose en las numerosas predicciones que señalaban a Jesús como fruto que Dios suscitaría del tronco del rey David.
La misa de rito extraordinario es la misa más católica
Las fórmulas, ritos y símbolos reunidos en la liturgia católica se adhieren en conjunto a los más antiguos modos en que la Iglesia los practicó. Desde la liberación de la sinagoga hasta la misa nueva impuesta a la Iglesia por Pablo VI. Así podemos apreciar con qué amor a sus símbolos la misa de San Pío V se codificó sobre aquellas otras de antigüedad superior a doscientos años, de un modo u otro refundidas en ella. Pensemos, por ejemplo, en los "Kiryes" (“Señor ten piedad”), y su huella griega; o en el Sanctus y su huella hebrea al decir "Dominus Deus Sabaoth" (“Señor Dios” de los ejércitos)
Por esta tradición tomamos conciencia de que las palabras que componen las fórmulas de Consagración son fundamentales para hacer lo que la Iglesia quiere, para seguir lo que Cristo quiso, para obtener las gracias de comer el pan "bajado del cielo".
Tradiciones no solo de palabras cuanto también de vasos y de especies. Así para el cáliz que las palabras de San Pedro, en este antiguo Ordo, nos recordaban a aquél otro cáliz original que tomó en sus «santas y venerables manos» el mismo Jesús. Así, también, el pan y el vino que Jesús adoptó del sumo sacerdote Melquisedec cuando ofreció en sacrificio trigo y uvas. (Reparemos en que aquí, Jesús, también amante de la tradición, nos transportó al tiempo mismo de Abraham.)
Otra omisión especialmente triste de la Nueva Misa es que la Invocación de los Santos, que en el rito tradicional era imprescindible en las oraciones después de la Consagración -"Nobis quoque peccatoribus"-, ahora, en el nuevo dan al celebrante la libertad de saltársela, con lo cual se omite siempre. Recomiendo lean ustedes la oración pues que en ella se reúne una lista de santos mártires encabezada por Juan Bautista acompañado porIgnacio de Antioquía, no casualmente el más eucarístico, aquel que no aceptando traicionar a Cristo y por ello condenado a ser triturado por los leones, cuando le llevaban al circo declaraba su impaciencia para ser trigo molido en sus muelas como hostia de Cristo.
Muchos fieles consideran una temeridad haber permitido que la fórmula de la consagración al hacerse en vernáculo induzca al celebrante a cambios, si es aficionado a las "morcillas" -término teatral-, supuestamente pedagógicos. ¿Dónde está el respeto hacia el deseo de Nuestro Señor: "Haced esto en memoria mía"? En el Canon de nuestra misa meten sus manos no ya aquel urdidor papal, Annibal Bugnini, sino cualquier cura que quiera agradar (!) a su obispo. Sin embargo, cuando un centinela en su puesto de guardia oye un santo y seña que no es el convenido -- "¿Quién vive?", dice el centinela y el intruso contesta "¡San Diego y cierra España!", lo normal será que de inmediato le descerrajen dos tiros. -- (*) O cuando un joyero quiere abrir la caja fuerte donde guarda sus más valiosas joyas, si no introduce la clave de apertura no podrá sacarlas. Pues igual para las mismas palabras que San Pedro oyó a Jesús y usó en sus eucaristías.
(*) (La consigna debió ser: "Santiago y...")
A raíz de esto ya no me extraña que buen número de católicos lleguen a pensar -qué terrible deber el de pensar y qué cómoda liviandad dejárselo a otros- que en la Iglesia del post-concilio llevamos más de medio siglo sin misa. ¡Más de medio siglo sin misa! A la que por inercia de catecismo seguimos llamando paradójicamente culmen y máxima expresión de nuestro credo y de nuestro culto. Por supuesto, Dios sabe bien el grado de la inocencia de su grey, pero eso no salva de responsabilidad a sus pastores…
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«Las oraciones de nuestro Canon se encuentran en el Tratado De Sacramentis que data de finales del s.IV. [...] Nuestra Misa no ha sido cambiada en nada esencial desde la época en que se celebró por primera vez la más antigua liturgia reglada para toda la Iglesia. [Aproximadamente trescientos años después de Cristo.] Hoy todavía conserva el perfume de aquella liturgia primitiva, de los días en que los césares regían el mundo y esperaban poder extinguir la fe cristiana, aquellos días en que nuestros padres se reunían al rayar la aurora para cantarle un himno a Cristo como a su Dios. No hay en toda la Cristiandad -desde el oriente al occidente- rito igual de venerable que la Misa romana.» (Adrián Fortescue, "La Misa", 1921)

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Reinas y Princesas

Reinas y Princesas

En una magnifica cafetería de la Sierra de Segura, desde la que se ven, tras un gran ventanal, los cerros, montañas y pinos, llenos de nieve y con una cocina campera llena de leña en ascuas, acompañada de unas  llamas que alegremente jugueteaban, estaban dos amigas dialogando con una taza de café cada una en sus manos. Laura le comenta a María que a ella le gusta más el verano por el calor, la piscina, la playita y las veladas al aire libre, cosa que en invierno no se podían hacer y María le contesta que en ese momento no estarían ellas tomando esa delicia y en ese acogedor entorno si no fuera por esas circunstancias y que en invierno se descansaba mejor, se comía más y si hacia frio pues una se echaba ropa y adiós a las tiritonas y también fíjate (añadió María) tenemos la fiesta de Navidad en la que nos juntamos toda la familia y disfrutamos de lo lindo. A esto saltó Laura como una centella y le contestó: pues yo no entiendo como tienes que esperar a la Navidad para juntar a toda la familia, eso en cualquier momento se puede hacer y además a mí no me gusta la Navidad, pues me trae recuerdos de gente muy querida que no están conmigo y eso me llena de tristeza; esa tristeza-le responde María- la tendrás siempre, sea Navidad o no, pero esta fiesta es especial. Yo no entiendo como en otros países pueden celebrar la Navidad en verano, el invierno es mejor, en tu casa, o en la de cualquier familiar, con la calefacción, todo calentito contándonos cosas del antaño, esos mantecados, ese cordero de la Sierra de Segura ¡que rico!, los villancicos. Eso en verano no se puede hacer, a mí esta estación me encanta y ¿Qué me dices de la nieve? Fíjate que panorama más bonito, vamos que este fin de semana me voy con mi Antonio a Sierra Nevada a esquiar y pasármelo bomba. Laura quedándose muy pensativa le dice a María, oye, ahora que lo dices recuerdo, en la casa de mis abuelos maternos, que vivían en un cortijo de Córdoba, como, ante la chimenea, mi abuelo nos hablaba de los valores humanos, algo que ahora, parece, que no se comenta mucho, y, me decía- lo recuerdo con total nostalgia-, hija mía, no hagas lo que a ti no te gusta que te hagan, y otra que decía: haz el bien y no mires a quien. De todas, son estas dos las que más recuerdo, ¡fíjate que ya me hablada del reciclado! Pero no significa que me guste esta estación, estación de total oscuridad con frio, agua y nieve. María, asombrada de lo que contaba su amiga, se quedó fija, mirando los ojos de Laura con una sonrisa en sus mejillas y una mirada un tanto triste y le dijo: ¿sabes? Laura le contestó ¿Qué? Se me ha inundado la mente- le respondió María- de recuerdos que me han alegrado y entristecido a la vez; yo me crie en una huerta y teníamos a mis abuelos, oye ¿por qué se quieren tanto a los abuelos?, no sé, le respondió Laura, será porque nos han querido mucho, yo me sentía protegida con mi abuelo José y me daba muchos caprichos y consejos; a mí también- le saltó María-, mis abuelos me querían con locura y me daban de caprichos, pero lo que más, era cuando empezaba el gélido frio y mi abuelo nos traía castañas del mercado, que ricas, las preparaba en una sartén que tenía a propósito “que fragancia, que aroma tan delicioso” parece que las estoy oliendo, vamos como si estuviera alguien haciéndolas ahora mismo y de las gachas ¿Qué me dices? Mi abuela las hacía de rechupete, las nueces, las bellotas... Mi abuelo me cogía y me sentaba en sus piernas, con una mirada inundada de felicidad y cariño, me decía: tú te tienes que buscar un hombre que te haga feliz, no mires las riquezas materiales, mira el corazón, no mires la guapura ni la estatura, mira los hechos de ese hombre, no mires el que esté aislado sin convivir con sus padres, mira al que está con sus progenitores y a su madre la tiene como a una reina, porque solo así encontrarás la felicidad, solo el buen hijo puede ser el mejor marido, porque el que mima y quiere a una princesa es porque ha sido educado por una reina.

Las dos se cogieron de las manos y mirándose a los ojos, ojos que brillaban como estrellas, no dijeron nada y en silencio estuvieron unos segundos, hasta que llegó el esposo de María e interrumpiéndolas, le dio un beso en los labios, cálido y sabroso, a su esposa y después  le preguntó: Princesa ¿de qué hablabais? María, llena de felicidad, le respondió: de nada importante ¿o sí?, las dos amigas se echaron a reír y ella añadió, de Reinas y Princesas.     

jueves, 11 de diciembre de 2014

365 días de Navidad, de alegría y de amor sin fin

365 días de Navidad, de alegría y de amor sin fin
Esta tarde dando una vuelta por el centro me quedé maravillado de ver tantas luces encendidas presagiando algo muy hermoso, estamos en la espera, estamos en Adviento y mi mente empezó a cavilar y me preguntaba ¿Qué significado tienen las luces de Navidad para los demás? Y me quedé mudo, con la mente colapsada, parece mentira que en una ciudad en la que se ha descubierto litigios cristianos de 1664 años de antigüedad haya tanta ignorancia en lo tocante a la única y verdadera religión ¿Cómo puede ser esto? ¿Cuál su ignorancia supina?
Vivimos en un mundo en el que no hay humanidad, no hay empatía, el amor que hay es solo carnal, por el interés y no humano como Dios manda y cuando vemos a dos, o más personas, que se aman de verdad decimos aquello de: “que se traerán entre manos” no son capaces de entender y asimilar el único amor, el verdadero amor, pues están primados por el interés personal y se olvidan de lo más importante, de darse a los demás sin ánimo de lucro, sin recompensa alguna, solo por amor y este amor es el que prima, no hacia los humanos, sino al mismo Jesús.
Cuantos recuerdos nos traen estas fechas, cuanta añoranza, cuantas risas y lágrimas, que también, y, cuantas amistades solo por ese día y los demás ¿Qué? ¿De qué sirven tantas comilonas y jiji jaja si luego nos pasamos el año entero sin saber nada de ellos, ni mostrarle un mínimo de amor? Dios no quiere esto, no mandó a su único Hijo para ser felices una noche; el que así piense y haga, está muy equivocado, no está en el camino de la rectitud. Las reuniones familiares y de amigos está muy bien pero siempre y cuando sean por el único amor que prima, no solo esa Noche sino todo el año.
En esta Noche Santa, donde se cruza lo humano con lo Divino, los que tenemos más de una silla vacía por la ausencia del misterio, debemos de pensar en esas personas, que en vida, no paraban de sonreír y poner buen semblante dando amor y cariño a todos los que estábamos a su alrededor y así transmitírselo a los que están en nuestra mesa. Por favor, no pensemos que la Navidad es una fiesta de tristeza porque nos faltan seres muy queridos, no, y aunque tengamos las tripas revueltas por el dolor y el desánimo demos, contagiemos esa felicidad, que nosotros un día recibimos. Solo así haremos felices, no solo a los ausentes, a nuestro Señor Jesucristo; Sus caminos no son nuestros caminos y por muchas vueltas que le demos nunca llegaremos a entender ciertas cosas, por algo es Todopoderoso y nosotros, nunca, podemos ser como Él, este es el origen del pecado.
¡Ojalá que esta Navidad sea el comienzo de una amistad verdadera, una amistad como Dios quiere!
Esto solo es posible con la empatía y con el desprendimiento de nosotros mismos, pues tenemos que tener en cuenta que no nos pertenecemos, sino que somos de Dios y a Él tenemos la vereda ya marcada desde mucho antes de que naciéramos, otra cosa muy distinta es que nosotros, haciendo uso de la libertad que Él nos dio, queramos coger esa vereda; amigos, con diferencia, es la mejor opción.     





domingo, 7 de diciembre de 2014

Mensaje del papa Francisco para la Navidad

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO hace unas horas
"La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendria bien un poco de silencio, para oir la voz del Amor."
Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma. El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida. Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida. La campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir. Eres también luz de Navidad, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad. Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor. La estrella de Navidad eres tú, cuando conduces a alguien al encuentro con el Señor. Eres también los reyes Magos, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quien. La música de Navidad eres tú cuando conquistas la armonía dentro de ti. El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano. La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad está escrita en tus manos. La felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas y reestableces la paz, aun cuando sufras. La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan y de esperanza al pobre que está a tu lado. Tú eres, sí, la noche de Navidad, cuando humilde y consciente, recibes en el silencio de la noche al Salvador del mundo sin ruidos ni grandes celebraciones; tú eres sonrisa de confianza y de ternura, en la paz interior de una Navidad perenne que establece el Reino dentro de ti. Una muy Feliz Navidad para todos los que se parecen a la Navidad.
Yo quiero ser Navidad 
Bellisimo
Mensaje del PAPA

martes, 11 de noviembre de 2014

Sacerdote muere en accidente de Murcia por salvar a un joven

Miguel Conesa, el héroe que dio su vida por la de un joven en el accidente de Cieza

lunes, 10/11/14 - 15:41
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  • El joven párroco de 36 años falleció en el accidente de autobús del pasado sábado en Murcia, en el que perdieron la vida 14 personas.
  • Desde la iglesia donde fue bautizado dicen de él que "era un ejemplo a seguir, siempre tenía una sonrisa para todo el mundo, nunca decía que no a nada".
La misa exequial del párroco de Bullas, víctima del accidente de Cieza, se celebra en Espinardo (Murcia) esta tarde
Un hombre bueno. Palabras sencillas, simples, que se quedan cortas para describir a Miguel Conesa. Son las palabras que usan con cariño aquellos que lo querían y conocían. El joven párroco de 36 años falleció en el accidente de autobús del pasado sábado en Murcia, en el que perdieron la vida 14 personas. Murió como vivió: dando la vida por los demás. Según se ha informado, en el momento del accidente acababa de ponerle el cinturón al joven que tenía a su lado. A él no le dio tiempo a ponerse el suyo.
El chico, David, se había se había sentado a su lado tanto en la ida como en la vuelta, informa La Verdad de Murcia, y está ingresado en el hospital de Virgen de la Arrixaca, donde será operado este lunes. Ninguno de los dos llevaba el cinturón de seguridad y el párroco, al darse cuenta de que el autobús iba a sufrir un accidente, se lo colocó a su acompañante y lo arropó con su cuerpo.
"Un ejemplo más de su bondad", cuentan desde la parroquia donde pasó gran parte de su vida, en Espinardo, "era un ejemplo a seguir, siempre tenía una sonrisa para todo el mundo, nunca decía que no a nada", relatan a este medio desde la iglesia donde fue bautizado.
El dolor se ha sentido duramente en la parroquia de San Pedro de Espinardo. Es el dolor de perder a un hombre bueno, a un ser querido, a un amigo. "El Señor se ha llevado a un ángel a su lado. Era buena persona, entrañable, extrovertido, siempre dispuesto a todo... le queríamos muchísimo", lamentaba al diario La Verdad de Murcia Amelia, una de las feligresas de la parroquia donde pasó gran parte de su vida el sacerdote. Algo que repiten desde el despacho parroquial a este diario, "era un hombre de muchísima fe, todo el mundo lo quería". 
 
No era la parroquia donde estaba destinado, pero era su parroquia: fue en San Pedro de Espinardo donde fue bautizado, donde recibió la primera comunión, donde se confirmó y donde dio su primera misa. Y será donde sus seres queridos le dirán su último adiós. El dolor resonaba en esta parroquia, en la que habían estado esperando a Conesa para que oficiara dos bautizos este lunes.
"Tenía muchísmo cariño a esta parroquia. Era su parroquia", explican desde el despacho parroquial. El joven, de 36 años, dio su primera misa allí el 16 de julio de 2003, el día de la Virgen del Carmen, "a la que tenía muchisimo cariño". Siempre había sabido que iba a ser sacerdote, y con 25 años se ordenó, un 13 de julio. A los 19 había entrado en el seminario. Siempre lo había sabido y de pequeño "jugaba a las procesiones, montaba altares, ayudaba en misa", explicaba su madre a La Verdad de Murcia.
Esta tarde, a las 16 horas, sus seres queridos le darán su último adiós en la parroquia que le vio crecer. Mientras, esta mañana, en el pabellón que acogió el funeral por otros de los fallecidos, también ha habido palabras para Miguel:  "Yo también he perdido un hijo. Miguel era directo, sacrificado, sencillo.... Solo Dios sabe el trabajo que llevaba adelante", ha contado el obispo de la Diócesis de Cartagena, Lorca Planes, que ha oficiado la misa por los fallecidos.

*Corrección: este artículo fue corregido el 10/11/2014. Se había informado incorrectamente que fue un niño al que salvó Miguel Conesa, cuando fue un joven.
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